ALMERÍA - ARGENTINA

La Sagrada Familia se los veinte sobrevivientes del vapor Valbanera

Era una historia difusa, que circulaba por el pueblo en la bruma de comentarios sueltos o un relato a medio narrar. Una tradición que poco a poco, de una generación a otra, se iba convirtiendo más bien en una costumbre, e iba olvidando sus causas. Los mayores recordaban algo, los jóvenes comenzaban a olvidar.

María Vizcaíno Moreno, Mariana González Hernández, María Arcos Arcos, María Vidañez González, Encarnación López Sedeño, María Granados García, Modesta Andrés Romero, Isabel Granados Romero, Teresa Sánchez Granados, Francisca Ruiz Medina, Mónica Romero Bueno y Alfredo Martín Kellerhuis, junto a la Sagrada Familia, ante la iglesia del pueblo

María Vizcaíno Moreno, Mariana González Hernández, María Arcos Arcos, María Vidañez González, Encarnación López Sedeño, María Granados García, Modesta Andrés Romero, Isabel Granados Romero, Teresa Sánchez Granados, Francisca Ruiz Medina, Mónica Romero Bueno y Alfredo Martín Kellerhuis, junto a la Sagrada Familia, ante la iglesia del pueblo

Hasta hace poco. Alguien se topó con la historia del Valbanera por Internet, recordó aquél nombre varias veces escuchado y comenzó a atar cabos, a preguntar, a hurgar en los recuerdos y en los archivos. “Y así ha salido esta historia tan bonita”, dice Alfredo Martín, mientras sostiene la caja con las imágenes de la Sagrada Familia, rodeado por varias mujeres “que saben más que yo”.

Los recuerdos de ellas se atropellan un poco. Algunas son nietas, o bisnietas, de los protagonistas de la historia. La mayor es Emilia Romero Cobo, y tiene 81 años. Pero, por otro lado, los hechos fundamentales del naufragio del Valbanera están documentados salieron en la prensa de la época, y aún hoy son investigados por los aficionados a estos sucesos.

Vapores de Valbanera, trasatlántico español  

Vapores de Valbanera, trasatlántico español. Anuncio de la Crónica Merional

de Almería, del 27 de Mayo de 1909

Todo comenzó en 1919. El Valbanera era un trasatlántico español que cruzaba regularmente el océano cargado de mercancías y emigrantes. En Padules, como en toda Almería, había una crisis brutal y los hombres de los pueblos, sobre todo de la sierra, emigraban buscando trabajo.

Y así fue cómo, en agosto de aquél año, veinte hombres del pueblo, padres de familia y solteros, tenían pasaje en el barco para irse a América. Embarcarían en Málaga, pero, por azares del destino, unos retrasos en la tramitación de sus documentos, o simplemente en el transporte hasta aquella ciudad, los dejó en tierra. Las mujeres, en cambio, creen recordar que hubo uno, de la familia Romero, que sí logró embarcar, y por él se supo luego la historia en el pueblo.

Antonio Segura como jugador del Almería

La Sagrada Familia que circula desde hace 90 años por las casas de Padules.

Los hombres volvieron a Padules, contrariados y frustrados, sin saber que el destino les había salvado las vidas. El Valbanera naufragó en la noche del 9 al 10 de septiembre, al parecer por un huracán, entre La Habana y La Florida, con 488 pasajeros a bordo. El paisano de Padules había bajado a tierra días antes en Santiago de Cuba, y se había salvado.

En agradecimiento por haber salvado sus vidas, las 20 familias, más otras que se agregaron, decidieron comprar esta imagen de la Sagrada Familia, que desde entonces circula por sus casas y pasa 24 horas exactas en cada una. “Cada familia puso seis reales de la época”, cuentan, “¡Y en qué se vieron para juntarlos, con la necesidad que había!”.

Cada familia tenía un día fijo para recibir la imagen, que llegaba es estrictamente a las ocho de la tarde a la casa que tocaba. “Si tardaba una hora, ya renegaban”, ríen. “Ahora, ya nos la vamos pasando entre nosotras...”. Los días 30 le tocaba a la mujer del médico, cuando el mes tenía 31 días, ella se quedaba la imagen hasta el 1, y en febrero no la recibía.

La casa que acoge la imagen tiene que estar siempre iluminada, ya sea con una vela o una mariposa. Una vez, la caja original se quemó, y esta es relativamente nueva. Durante la guerra, Manuel Medina Hernández, Manolico el carpintero, la enterró en el suelo de su taller y le puso unos tablones encima. “Cuando todo pasó, no se confiaba, pero al final la sacó y siguió la tradición”, dicen.

Con las décadas, la historia fue olvidándose, la imagen se fue convirtiendo en una costumbre. Se encogen de hombros cuando les pregunto si la tradición se mantendrá. “Los jóvenes...”, sonríen. De pronto, una de ellas recuerda un fragmento de una oración que se le decía a la imagen: “Ojos verás que no te verán, manos verás que no te tocarán, pies verás que no te alcanzarán...”.

Un trasatlántico que intentó capear la tormenta en alta mar (Misterio del Valbanera)

“Causa horror y causa espanto, viendo que el Valbanera no llega ni por encanto”, decía una canción de la época que Emilia Romero conserva en algún lugar. El Valbanera era un buque de casco de acero de132 metros de eslora, que había sido construído en Glasgow en 1906 y podía alcanzar una velocidad de crucero de 12 nudos. Cuando zarpó de Santa Cruz de La Palma para su último cruce del Atlántico, tras pasar por Málaga y Cádiz, llevaba 1.230 personas a bordo, entre pasajeros y pasaje, y al mando estaba el capitán Ramón Martín Cordero. Tras hacer escala en Puerto Rico, llegó a Santiago de Cuba, donde desembarcaron 742 personas. Aún muchos consideran un misterio todo lo relacionado con el naufragio de este barco. Zarpó hacia La Habana el día 5 de septiembre, y el 9, los vigías de este puerto distinguieron, en medio de los fuertes vientos, las señales en Morse del buque, que anunció que intentaría capear el temporal en alta mar. No se supo más de él hasta que fue encontrado por un guardacostas norteamericano el 19 de ese mes. En la superficie sólo afloraban unos pescantes de babor y el mástil de popa. No había ni rastro de los pasajeros.