

SEVILLA - EINDHOVEN
Esta hermosa historia la escribió un emigrante andaluz cuando iba en el autobús desde el campamento donde residia a trabajar a la Philips en Eindhoven, y la recoge Miguel Angel Luengo Tarrero en su sitio web www.emigraroneindhoven.dse.nl
Texto publicado en el Philips Koerier por Albert van Dijken el 27 de Junio de 1964 con la siguiente introducción: Desde Andalucía, donde el sol calienta implacablemente las casas encaladas de blanco, vino Marcos Martín Ramírez, con sus cinco lustros de edad, a Holanda el año pasado para trabajar en Philips. Allí dejó Sevilla, su Sevilla, la ciudad donde las torres parecen obras de orfebrería, para contribuir con su granito de arena a las actividades del departamento Metaalwaren de Eindhoven. Sus primeros meses los ha pasado Marcos en el campamento Horst-América. De ese periodo datan los recuerdos que siguen. A pesar de que se trata de unas cavilaciones personales, merecen un lugar en nuestra rúbrica. A mí me han gustado mucho, dice el periodista holandés.
Marcos Martín Ramírez, de Sevilla a Eindhoven, Holanda
Dichoso el hombre que adquirió sabiduría y prudencia. Sus caminos son caminos deliciosos y llenos de paz todos sus senderos. No te entristezcas compañero, porque a las cinco y media suene el cornetín del diablo, ha sonado como de constumbre el dichoso despertador, la media vuelta y ¡andando que el autobús se va! ¿Qué hago yo ahora? ¿Ponerme triste? ¡No, no, todo lo contrario!. Pienso que voy de viaje, ¿de viaje? Sí, de viaje y a ¡Sevilla! ¡Claro que sí, estoy en Holanda en Camp-América, pero yo me hago la ilusión de que estoy en mi pueblo! Cojo el autobús y ¡zas, a Sevilla! Y al pasar por Helmond, pienso que es Triana, nada menos que con el famoso ¡Guadalquivir! Y entre sus altos tejados, diviso la alta silueta de una torre: ¡ Mi Giralda¡, centinela siempre en vela sobre un campo de esmeralda, la novia de los toreros, la que asoma en la Maestranza y empuña con los plateros candelabros de luceros que iluminan mi es peranza. ¡Ojo con ojo! Trinca el cerrojo que la vista engaña. ¡Caramba! que me paso el puente de Triana y no repaso su estribillo.
"Cuando pases por el puente del río Guadalquivir, recuerda que vivo en frente, cariño, pensando en tí"
Y terminando el estribillo ya hemos llegado a Geldrop. ¿ A Geldrop? ¡ No ves que es la Plaza de Armas! con la estación que va a Madrid, cada día más hermosa y alegre, autos y más autos y ¡yo sin tener ninguno! ¡Pero no pierdo la esperanza, algún día será! ¡ Ah, que se ve el viaducto de Eindhoven! Sí, esas son las murallas de la Macarena y su famoso arco triunfal, pues sí, estamos en la Macarena. ¡Válgame el Gran Poder! Hemos llegado al final del trayecto y ahora, ahora a la ¡escuela! ¿a la escuela? Sí, y a la primaria. ¿No ves que te estás todo el día haciendo cantidades y leyendo unidades? Y no me digas que no, que de quince en quince días nos dan las notas según andemos de las unidades. Y así, compañero, no te entristezcas y vive con ilusión que no vale estar triste, ya que esto no conduce a nada. ¡Alégrate! que un corazón alegre mata más microbios que todos los antibióticos juntos...
Marcos Martín Ramírez.
Periódico semanal, donde van Dijken informaba a los españoles sobre los temas de interés

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