

ALMERÍA -NEW YORK
Es una foto que ha pasado por muchas manos y dormido mucho tiempo en cajones familiares. Está un poco ajada y doblada. Elisa Castellón la observa en la pantalla de su ordenador, mucho más tranquila una vez que ya está digitalizada, y va recorriendo una y otra vez los rostros de las 28 mujeres, forzando su memoria e intentando recordar cada nombre.

Grupo Salmerón en Brooklyn.
Es una foto de 1937, de las mujeres del Grupo Salmerón, en el Nueva York de los años de la emigración de tantas familias de todo el mundo. Todas son mujeres almerienses, de los pueblos la mayoría, aclimatadas más o menos en aquellas tierras en las que luchaban con maridos y hermanos por sacar adelante a los hijos y forjarse un futuro.
Elisa nació en 1942, y las conoció años después de esta foto, por lo que a muchas no las reconoce, o no las recuerda. Ya en su juventud, el Grupo Salmerón era más bien un punto de encuentro entre emigrantes. "Duró hasta los años 70, y era el grupo donde se hacía todo", recuerda. "Las bodas, las fiestas, las celebraciones de cosas de España...".
Pero, en un inicio, el Grupo tuvo una connotación más política, más republicana. Se creó en los años 30, con la Segunda República, con sede en un local alquilado de la Quinta Avenida de Brooklyn, y tomó su nombre del hijo de Alhama que había sido presidente de la primera experiencia republicana. "Ellos apoyaban a la República, y Nicolás Salmerón era una persona muy importante, a la que conocían bien", dice Elisa.
En aquél barrio había muchos emigrantes. "Había de todos los lugares, pero, sobre todo, eran irlandeses, italianos, y españoles, que en realidad eran todos de Almería, en esta zona. Hasta había una fábrica de embutidos españoles". El local ocupaba la segunda planta de un edificio, y en la primera tenía su sede el grupo italiano simpatizante de Mussolini, "y siempre me contaron que a veces tenían sus discusiones, y que incluso a veces llegaron a los puñetazos".
Las reuniones políticas del Grupo Salmerón eran, sobre todo, de los hombres, que desde el principio se volcaron en la recaudación de fondos y ayuda para la República. "Pedían dinero, hacían colectas, donaban parte de sus propios salarios", recuerda Elisa las historias que escuchaba en su casa desde niña. "Incluso mandaron una ambulancia para España, que se cargó en un barco, en el puerto de Nueva York".
Pero las mujeres también participaban. En una ocasión se fueron a Washington, y se manifestaron frente a la Casa Blanca, exigiendo al gobierno de Roosevelt que interviniera en el conflicto en apoyo de la República.
En la foto, todas llevan una banda con la bandera republicana. Una mujer, la segunda por la derecha de la segunda fila, incluso levanta el puño cerrado. Por sus vestidos, tal vez la foto fuera tomada en un domingo de reunión, o tal vez de alguna fiesta o celebración. Bien colocadas y arregladas para la foto, algunas sonríen, y otras, simplemente, no pueden más que mirar con ojos tristes a la cámara, esperando el flash.
Elisa señala a su madre, Eloisa Castellón, la primera por la derecha, en la primera fila. "¿Ves su mirada?", pregunta en voz baja, como hablando consigo misma. "Se ve lo triste que estaba. En esos momentos tenía a sus tres hermanos varones, mis tíos, en la guerra, en el frente republicano. Al final, Miguel Molina Gutiérrez fue herido, pero no grave, Juan, el segundo, terminó encarcelado un tiempo en Barcelona. Y el tercero, Pepe, nunca volvió, ni se supo más de él".
Elisa mira los rostros de estas mujeres, y ellas, a su vez, parece que le devuelven la mirada. Serias, inmóviles, atrapadas en la imagen, sus ojos casi centellean, como queriendo traspasar la barrera de papel y volar sobre el tiempo." ¡Reconóceme", le piden, "¿No te acuerdas de mí? ". Al final, quedan algunas sin identificar. ¿Las conoce usted?

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