ALMERÍA - SAN FRANCISCO

Pensando en mi tierra

Era primavera.

Las golondrinas iban y venían en su labor de construcción de su nido para depositar y empollar los huevos.

Aquel paisaje era idílico por sus contrastes. Seco como el clima, en los montes cercanos afloraban en cambio las retamas verdes y las albaidas de flor amarilla.

Por todas partes podíamos ver aquellas diminutas obreras, las abejas, volar de flor en flor buscando el polen para depositar en las colmenas

Dando un paseo por aquella carretera, se observaba todo lo descrito y se disfrutaba del ambiente festivo de los humanos.

Era Sábado de Gloria y aquella carretera de las mil y una curvas se llenaba de parejas, de niños y de aquellas madres cuya misión era vigilar a sus hijas emparejadas con el novio o pretendiente.

Era, como decía Sábado de Gloria y aquella carretera era un hervidero de jóvenes con sus mejores ramas de álamo blanco a cuestas, preparados para la procesión del día después.

Esto en un día cualquiera habría sido distinto, pero ese día, todo era especial. Era la tradición y se cumplía. Igual habían hecho nuestros padres, nuestros abuelos y los abuelos de estos.

En aquella carretera, en medio de aquel ambiente, allí, por primera vez me enamoré.

Era guapa, de pelo corto en melena, de ojos grandes y expresivos. Vestía un vestido azul ceñido a su esbelto cuerpo.

La miré y me sonrojé de la vergüenza. Yo era un niño, ella también era una niña pero a esa corta edad, una mirada podía muy bien describir un sentimiento, Aquella mirada decía que aquella esbelta chica de apenas 12 años de edad, había entrado en mi corazón de tan solo 13 años. Me había enamorado, Era mi primera vez y se notaba. Estaba feliz y como aquellas golondrinas, deambulaba en mi pensamiento, de aquí hacia allá pensando en aquella chica llamada Encarna.

Por Juan Ramos desde Cataluña