

ANDALUCíA - EINDHOVEN
Texto de Albert van Dijken publicado en el Philips Koerier el 7 de Marzo de 1964
José es andaluz, tiene 31 años y trabaja en la fábrica de Metales de Eindhoven. A diario va y viene en autobús al campamento de Horst-América, y se sabe de memoría el camino y los prados donde pacen las vacas, pero cierra los ojos y ve ¡toros bravos! Y no sueña, no. Piensa en su tierra y en las escapatorias nocturnas que hacía de chico, en unión de su amigo Pedro Castro, para ir a lidiar novillos.
José Márquez Rodríguez
Una vez le cogió el toro y gracias a Pedro salió con vida, pero no por eso desistió. Todo lo contrario, se despidió de la panadería donde trabajaba y se dedicó de lleno a practicar el arte taurino, hasta que por fin vistió por primera vez el traje de luces y salió al ruedo. Antes se arrodilló ante el altar de la Virgen Santísima y le pidió protección, como hacen todos los toreros antes de la corrida. "Al salir al ruedo, se siente miedo y está uno nervioso - confiesa José -, pero tan pronto como tienes al toro delante te entra valor y te olvidas de cuanto te rodea. Lo único que te interesa es la res".
José Márquez toreando en una plaza.
En la plaza de Cádiz recibió una cornada en un muslo, y a pesar de lo mucho que sangraba continuó toreando. En esa ocasión le concedieron las dos orejas. Después los toros le han ido cubriendo el cuerpo de cicatrices. "Cuando toreo - dice - no pienso en que puedo morir, sino en el triunfo. Pensar en el triunfo ahuyenta a la muerte, porque la idea del peligro no deja torear bien".
Hasta ahora, José haburlado las arremetidas de los toros y ha dado muerte a siete, en las plazas de Cádiz, Castillo de las Guardas y Jerez de la Frontera. Luego ha tenido que dejar la afición por falta de recursos, porque la lidia cuesta cara y solamente cuando se torea ante el gran público se gana dinero. "No vayan a creer mis compatriotas que vine a Holanda huyendo de los toros - nos advierte José -. "He venido en busca de florines, que cambiaré luego por pesetas y volveré de nuevo al ruedo, como otros muchos españoles, hasta que llegue a ser como mi amigo Pedro, que a lo s 27 años ya es torero de fama en Sevilla y alrededores. Y si las cosas se dan bien, como el Cordobés, que es el torero más grande de esta época". Entretanto, José contempla los carteles y reseñas taurinas que decoran las paredes de su habitación.
La idea de España va asociada siempre a la fiesta nacional. Muchos holandeses no ven en la 'corrida' más que un martirio para el animal y sienten verdadera aversión por este espectáculo, que encuentran cruel y bárbaro. Sin embargo, los que ha presenciado una corrida se han dado cuenta que es todo un arte exento de vulgaridad. Es una lucha de un hombre contra una fiera que ataca sin piedad. Un rito místico en el que nadie se alegra por la muerte del toro. Por eso, los que quieran llegar a comprender toda su grandeza deberán valorar sus detalles, compenetrarse del ambiente peculiar en que se desarolla y estudiar las distintas suertes de la tauromaquia. Por lo pronto, deberán visitar una de las trescientas plazas de toros españolas, la más antigua de las cuales es la de Sevilla, que data de 1700. En cuanto a reses de lidia, la península cuenta con un promedio de 35.000.
Periódico semanal, donde Albert van Dijken informaba a los españoles sobre los temas de su interés.

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